No son simples despidos, ni conflictos pluriindividuales

por Maite Alvado
Asociación Civil Centro de Pensamiento Jurídico Inclusivo

A contracara de los comentarios de Marcos Peña sobre el pleno empleo, en la última semana ocurrieron centenares de despidos no sólo en Bahía Blanca, sino también a lo largo y ancho del país: despidos en la famosa línea 60 de Colectivos de Buenos Aires, el cierre de una planta de la línea Pepsi en Trelew, despidos del personal del banco HSBC de la Pampa, y en nuestra ciudad, el cierre de la empresa Servicios Integrados Bahía Blanca S.A. y  de Vito Helados, dejando a más de 100 familias sin trabajo en menos de 48 hs.

Este contexto generalizado da cuenta de una emergencia laboral por la que está atravesando el país y que es consecuencia, ni más ni menos, de todas aquellas medidas económicas de ajuste que fue tomando el Gobierno desde su asunción. El tarifazo sistemático en los servicios de agua, luz y electricidad junto con la disminución de subsidios y políticas públicas destinada al fomento de la industria nacional; y por otro lado la devaluación, el levantamiento de las retenciones y de impuestos a la megaminería, la condonación de una deuda millonaria a las empresas de servicios públicos y la flexibilización laboral promovida, desembocan sin dudas en un cuello de botella para las pymes, que derivan en un déficit de sus economías, generando recorte de personal o directamente su quiebra.

El origen del conflicto de SIBB tiene esa lógica. Más allá de la mala administración económica financiera que pueda existir respecto de la empresa, la realidad es que, por propias palabras tanto de su apoderado como de los trabajadores, el estado nunca se hizo presente ni brindó algún tipo de ayuda, menos aún una solución. SIBB se encuentra en el marco de un expediente judicial de Concurso y posiblemente hoy por hoy ya esté solicitando la quiebra. El año pasado, según las versiones que trascendieron de ambas partes del conflicto, la empresa solicitó el Programa de Recuperación Productiva (REPRO), que consta de una suma fija mensual por 12 meses para que aquellas empresas en situación de crisis puedan recuperarse, pero este nunca llegó.

El día domingo 29 de Mayo, ante la total incertidumbre de los trabajadores por haber recibido la noticia verbal que el día miércoles 31 SIBB cerraría sus puertas, los abogados que formamos la Asociación Civil Centro de Pensamiento Jurídico Inclusivo fuimos convocados por el Movimiento Social el Grito y los trabajadores, para brindar algún tipo de asesoramiento, guía o ayuda legal y técnica. La realidad se presentó compleja: Una empresa que nunca mostró buena predisposición de cara a los trabajadores y casi en quiebra, un sindicato ausente, y 90 familias que en 4 días quedarían en la calle.

A partir de ese momento, como abogados que creemos en el Derecho como una herramienta de transformación social que permita acortar la brecha de desigualdades en la sociedad, pusimos en marcha ciertas acciones que permitieron que finalmente el día Viernes 2 de Junio se realice una audiencia en el marco del Ministerio de Trabajo, con más de 20 abogados, entre ellos la apoderada del Sindicato y las empresas contratistas del SIBB, con la intención de que alguien tome cartas en el asunto y se comprometa arbitrar los medios necesarios para asegurar la continuidad laboral de los trabajadores, principio principal del Derecho Laboral.

Desde lo legal perfectamente se entiende que SIBB no pueda afrontar económicamente los despidos; se entiende que las empresas solidarias no estén obligadas a continuar esos contratos laborales en iguales condiciones; se entiende que nadie mire el conflicto más allá de las sumas resultantes indemnizatorias por los despidos sin causa. Pero ni los trabajadores, ni nosotros como abogados comprometidos socialmente, entendemos cómo  es que nadie intenta al menos propiciar un marco de negociación, llamando a todas las partes involucradas a conversar y buscar una solución. No se entiende la poca empatía con estas 90 familias, que de un día para el otro y sin ningún tipo de aviso formal, han quedado desamparadas, en un contexto donde sabemos, es casi nula la oferta laboral. No es para nosotros, como varios plantearon, simples despidos o conflictos pluriindividuales.

Entendemos sí, que una de las formas de accionar que tienen los nuevos gobiernos pseudodemocráticos, no republicanos y neoliberales, es la atomización del colectivo hacia lo individual. Esta destrucción de la noción de grupo, movimiento, organización desde lo discursivo, conlleva también la desarticulación de cualquier agrupación de individuos que luchan o defienden un interés en común, lo que posibilita justamente disminuir la fuerza de dicho reclamo, llevando la discusión al plano individual, generando una desigualdad de posiciones entre estos y las corporaciones, las fuerzas de seguridad, o cualquier superestructura de poder.

Si a ello le sumamos el retiro del Estado, o mejor dicho, la ausencia de un Estado con miras a los intereses del Pueblo (pero muy enfocado en los intereses ajenos) resulta un combo explosivo, del cual únicamente puede salirse ileso con la intervención de instituciones intermedias que fomenten la reorganización del colectivo para la defensa de sus derechos. Y eso es justamente lo que en este caso puntual, el Movimiento el Grito y nosotros intentamos crear: un espacio intermedio de acompañamiento y colaboración con estos trabajadores desamparados para que puedan reclamar a quienes corresponde lo que les corresponde.